Hoy es un buen día para empezar a escribir en este blog, tan buen día como lo pudiera ser mañana o lo hubiera sido ayer, pero al ser 16 de diciembre y además soleado y con un clima agradable,  pues… hace ilusión. Los efectos terapéuticos de darle a las teclitas se notan enseguida en mi estado de ánimo. Sí, ya sé que no digo (ni diré) nada del otro mundo, o sea, trascendental, pero el que me dedique a editar libros no me obliga a estar filosofando todo el día.